Las leyes más elementales de las ciencias más asentadas saltan por los aires cuando se trata de ti y de mi.
Estadísticamente condenados a órbitas absurdas.Metodologías obtusas.
Al borde del desmayo escaleras rojas arriba queriendo quedarme. Rodar blanda. Que todo se desintegrase.
Al bode del colapso escaleras rojas arriba queriendo llevarte lejos. Donde nadie mire vigilando.
El mundo transparente alrededor palpitando. Rodeándote.
Cerrándome los ojos. Algo en mi sangre decantándose, separándose. Filtrándose cuando estás cerca. Radar infalible. Alarma de incendio.
Los sentidos felinos y atrofiados. La Física patas arriba. La Química estallándome en la punta de la lengua. La Lógica brillando por su ausencia. Por tu sola presencia.
Desconexión de cables. Mecánica cuántica. Materia y energía. El espacio tiempo es curvo. Explosivo. Ingobernable.
Incomprensible como tú ahí. Parado en medio de la nada. Mirándome con ternura.
Si me miras con ternura me perturbas. Rompes el desequilibrio de mi oido interno. Reconstruyes todos esos huesecillos destrozados con precisión de cirujano.
Vámonos. Sácame de aquí. Ven a buscarme. Encuentra una manera. Escaleras arriba tras de mi. Vámonos. Donde sea. Pero que nadie mire. Que nadie interfiera.
Quiero gravitar en torno a ti. Cansada de los códigos de barras. De los moldes. Los modelos matemáticos que predijeron tantas veces distancia entre nosotros.
Nadie comprende aun que hay nucleos microscópicos de metales pesados en el centro exacto de las tripas. Metales raros. Desconocidos. Con propiedades magnéticas impropias del magnetismo.
Nadie ha descubierto todavía esa rama de la Ciencia que explicaría sin excepciones que tú y yo destrocemos constantemente los principios que rigen todas las Ciencias que existen.
Arte. Dijeron algunos. Eso de ahí dentro tiene que ser arte. Es la única explicación.
Un día le pondrán nuestro nombre a cualquier teoría revolucionaria ganadora de todos los premios que existen.
Y entonces los muchachos que experimentan con nosotros jugando a semidioses, metiéndonos en el cubo gigantesco de metacrilato. Esos que nos llaman sujeto 1 y sujeto 2. Que se vanaglorian de no interferir sin dejar de mirarnos como si sus ojos vidriosos no fuesen suficiente interferencia. Esos, entenderán por fin. Creerán por fin palpando con sus dedos las heridas. Dejarán por fin que salvemos distancias que no existen en nuestro particular sistema métrico.
Al borde del desmayo, escaleras rojas arriba, la voz inhumana dijo otra vez: "Experimento fallido. Contacto no establecido".
Por enésima vez se equivocó en el diagnóstico. Por enésima vez te quedaste con una parte de mi plasma. Me llevé conmigo un trozo inapreciable de tu código genético. Queda menos para la fusión definitiva y ellos siguen anotando "contacto no establecido".
La semana que viene volverán a intentar entendernos. Volverán a fracasar. Volveré a salir escaleras rojas arriba pidiendo tregua en un idioma que sólo tú comprendes. Tampoco la ligüística clásica funciona en nuestro contexto.